HOME COLUMNISTAS PRINCIPALES CIENCIA CULTURA HISTORIA MUSICA DEPORTES SEXO
 
CIENCIA
<< Regresar al listado de temas
¿Qué es el bien? ¿Qué es el mal?: Un enfoque desde la genética y la metafísica.
Por: Eduardo Pineda Villanueva
2014

El pasado jueves 11 de Septiembre de 2014 nos recibieron en el auditorio del Instituto Poblano de la Juventud. La fecha no podía ser mejor, a 13 años de que las torres gemelas situadas en el corazón de la gran manzana en la ciudad de Nueva York fueran atacadas por aviones comerciales cabe preguntarse: ¿Qué es el mal? ¿Se justifica de alguna forma la conducta humana cuando ésta atenta contra la vida, los valores primordiales y las normas de convivencia elementales: no matarás, no robarás?

¿Qué es el bien? Hacer lo que consideramos como bueno. ¿Qué es lo bueno? Lo que hemos aceptado como sociedad. ¿Cuántas sociedades hay? Muchas, incluso dentro de una hay varias más, por ejemplo, dentro de la sociedad mexicana hay sectores que tienen su propia moral, códigos de convivencia que cambian entre los grupos por condición social, por edad, por escolaridad, por gremio, etc.

¿Lo que es bueno para la milicia lo es para la religión? ¿Lo qué es bueno para la estructura escolar lo es para la estructura en el hogar? ¿Lo que es bueno para los mexicanos lo es para el mundo islámico o para la sociedad de los países bajos? –Creemos que no– Entonces es un problema de moral, pues éticamente en su mayoría abonamos por el bien estar, por el procurarnos, “cuídate” es el recuerdo de vivir con ética en cada despedida informal entre los mexicanos.

El problema de la moral es otro, mucho más complejo: es un acuerdo. ¿Dónde se encuentra la necesidad de todos por su bien estar? ¿Dónde inicia el bien común? ¿Lo sabe el abogado que se precia de estudiar el derecho? ¿Lo sabe el clérigo o el exégeta que dedica sus horas a interpretar la encrucijada de lo sagrado? ¿Lo sabe el papá o la mamá o el profesorado que educa en un proceso continuo a las sociedades nacientes que ya emergen en una cultura que a decir verdad no lo sabe del todo?

Por lo anterior decidimos platicar entre dos filósofos y dos biólogos al respecto. En el colectivo de sillas dispuestas a manera de foro en escucha activa e incesante participación los jóvenes; estudiantes de distintas técnicas, aprendices de oficios y disciplinas académicas.  Hoy tenemos la certeza: entre los jóvenes están las dudas. ¿Quién tendrá el valor de escuchar las preguntas de un joven que no está adoctrinado en una moral impuesta?

En sus primeras intervenciones uno de los filósofos, el Maestro Isaac Herrera defendía: “El bien y el mal son indefinibles” ¿Eso los relativiza? –Preguntaba Paúl Márquez– “No, el bien y el mal no son relativos a la persona, eso sería una salida cómoda, solo que no es posible definirlos como concepto” –Argumentó el filósofo– Es un problema de valores, de actuar realmente por convicción.

 

Se vino un alud de ejemplos, el Maestro Samuel González lo llevó incluso al terreno de la decisión: “El pensar el  mal te hace decidir frente a él, incluso el pensar evitar hacer el mal te lleva a tomar precauciones antes de que se presente la oportunidad de hacer el mal”

Poníamos ejemplos en otras culturas; el pensamiento budista asegura que el bien está estrechamente relacionado con la felicidad, si antes de morir reflexionas y te preguntas: ¿Fuiste feliz? ¿Hiciste feliz a alguien más? Y en los dos casos la respuesta es afirmativa entonces estás preparado para morir, hacer el bien es entonces alcanzar el estado de felicidad y hacer que otros lo alcancen. Pero ante esta postura religiosa oriental preguntamos ¿Qué es la felicidad? Otras culturas como aquellas que se fundamentan en el cristianismo aseguran que el sacrificio es el mayor bien posible.

“El mismo hijo de Dios en un inmenso acto de amor se sacrificó por sus hermanos” –Aseguran– ¿Es entonces el sacrificio la raíz del bien? ¿El bien (Trascendental en lo espiritual) se fundamenta en el mal (físico, de carencia, de despojo, de sacrificio bajo cualquier acepción)? ¿Si se puede ir del mal al bien, el camino puede ser también en viceversa? Si en todo bien hay mal y al contrario, por consiguiente no existe el bien en su totalidad, entonces ¿Por qué aspirar al bien?

Tan complicado y complejo tema a discusión con un público que dejo de serlo (pues pasó de espectar a participar de tal forma que se convirtió en la aspiración de cualquier mesa redonda: una plática multidireccional) tuvo que redundar en un momento en el derecho. Las normas de convivencia están legisladas e incumplirlas amerita una sanción. ¿El derecho es el dictador del bien y el mal y éste emana de una moral propia de los pueblos de forma tal que los rige y obliga a una convivencia en función del bien?

¿Qué es el derecho? ¿El que lo impone lo acata? –Al parecer no– ¿Con qué valor se arguye defender al asesino? ¿Con qué valor se arguye castigar al ladrón mientras se asalta a la sociedad que lo condujo a robar? ¿Los que dictan el bien hacen el bien?    

Hasta aquí muchas preguntas, ninguna respuesta; nuestras mentes con más dudas que aquellas que originalmente nos llevaron a esa mesa de diálogo.

El filósofo Isaac Herrera pedía que no se vulgarizara la charla, es decir que trascendiéramos los ejemplos, la particularidad y acudiéramos al concepto. Pero, el concepto de suyo es, al parecer inaccesible.

¿Qué es la verdad? –Se preguntaba Sócrates– ¿Qué es la justicia, la belleza o incluso el bien y el mal? Eran cuestiones que el griego muerto después por la cicuta ponía de frente a los sofistas.  Y quizá la respuesta nunca encontrada tenía un por qué; la verdad, la justicia, la belleza, el bien, el mal, etc. Son solo conceptos. ¿Son los conceptos inaccesibles en estado puro? ¿Nos aproximamos a ellos solo mediante la particularidad de los accidentes de la idea, es decir los ejemplos?

Otra posibilidad explorada fue a través del enfoque genético. ¿Será el mal parte de la naturaleza humana? ¿La cooperación que ha demostrado ser más eficiente que la competencia en los procesos naturales tendrá un fundamento egoísta? “El gen del mal nunca se ha encontrado” no se sabe aún si somos malos por naturaleza pero tampoco si somos buenos por ende. Sabemos que tanto el mal como el bien no se pueden entender sin su antagónico, es un principio dialéctico. Así que si el mal es natural el bien debe serlo por igual. Pero mientras el hombre como especie sea el único en poseer ética y moral acudiremos a la inconmensurabilidad del bien y el mal al juzgar la conducta de otras especies. Un animal no humano, por ejemplo, no podrá así, ser bueno o malo si no apenas ser.

Un joven de entre todos alzó la mano izquierda: “Entonces, ya no entendí, ¿qué es el bien y el mal? Han dado muchas respuestas pero todas parecen avanzar en círculo, ¿con que respuesta nos quedamos?” –se preguntaba con una mirada confusa e inquieta–

“No busques aquí la verdad” –respondimos– ¿Qué es la verdad? Finalmente la intención de estas pláticas es precisamente hacer preguntas, nada nos obliga a llegar a las respuestas, si vas a casa pensando y formulando dudas el objetivo de la charla se cumplió.

El filósofo defendió rumbo al final que la toma de decisiones en función del bien y el mal era un problema que merecía la pena pensarse y tomarse con tiempo. Nosotros al igual, invitamos a nuestros lectores a tomarse tiempo para el pensamiento, la reflexión y la duda… Hasta la próxima ¡Sigamos dudando juntos!

eduardopinedav@ymail.com

ladudametodicamx@gmail.com  

  << Regresar al listado de temas
 
 
Soy Xochimilco: Salvemos Xochimilco
Por: Dosis Verdes .
2017
La Re-evolución Biotecnológica
Por: Universidad Tecnológica de Huejotzingo .
2016
El 13, el azahar y la ortografía (Dra. Ma. del Rayo Guevara)
Por: Universidad Politécnica Metropolitana de Puebla.
2015
Aristóteles y su influencia en la Iglesia Medieval
Por: Eduardo Pineda Villanueva.
2015
La Emergencia de la Vida (Ricardo Picén)
Por: Ciencia, Cultura y Biodiversidad.
2014

 Síguenos !!!  Contactanos !!! by Lizard Creative